Esta semana, conversando con un amigo de esos que todavía le quedan a uno en el gobierno, esos mismos que están dando la batalla desde adentro contra la barbarie (a ratos también contra sí mismos), me decía que la depreciación del bolívar en el mercado paralelo ya era “suficiente”. Es decir, 100% en doce meses ya es lo que se requiere para compensar la caída de 53% en las exportaciones petroleras. Según esta línea argumental, en este mercado ya pasó lo que iba a pasar y de aquí en adelante se mantendrá estable, con cierta tendencia a la baja. No estoy de acuerdo.

Todo pasa por entender qué es “suficiente”. Tengo la impresión de que muchos cuando piensan en la cotización del dólar en el mercado paralelo lo hacen usando el esquema de los libros de texto, según el cual existe un límite a la demanda de divisas cuando quien las despacha es el Banco Central. ¿Qué quiero decir con esto? Antes, cuando el BCV monopolizaba la oferta de divisas, quienes adquirían dólares entregaban bolívares a cambio. Estos bolívares salían de circulación. Si la demanda de dólares era muy alta, la economía gradualmente se iba quedando sin bolívares, lo que provocaba una reacción en la tasa de interés. Había un dique natural de contención.

El arreglo cambiario de hoy no tiene nada que ver con eso. Ahora, cuando el gobierno oferta divisas de forma directa en el mercado paralelo, para beneficiarse de la depreciación sin devaluar, no interviene el BCV. Los bolívares con que se adquieren esos dólares (o los bonos que después se intercambian por dólares) no salen de circulación, sino que vuelven a ser inyectados por el gobierno a través del gasto público. En esta circunstancia, predecir cuándo la demanda de divisas va a estar satisfecha es muy difícil, si no imposible. ¿Cuánto era “suficiente” para cubrir la demanda de divisas durante los gobiernos de Herrera o Lusinchi? Aunque entonces la gente entregaba los bolívares en el BCV, éste último le otorgaba financiamiento monetario al gobierno, seguía imprimiendo dinero, que a su vez seguía demandando dólares en el BCV, y así sucesivamente. Así llegamos a agotar nuestras reservas en ambos períodos. Lo demás es historia.

Por otra parte, es impresionante la estrecha relación que existe entre la cotización del dólar en el mercado paralelo y la relación de liquidez monetaria a reservas. Al cierre de Abril, ésta última cifra se encontraba muy próxima a 6,62 bolívares de liquidez (195.571 millones) a dólar de reservas (29.560 millones). Hay que tener en cuenta que este resultado ocurre luego de cuatro meses en los cuales, siguiendo el patrón estacional, la liquidez cayó en 0.2%. No hay forma de prever cómo la relación liquidez a reservas podría estabilizarse por debajo de la actual, si la liquidez es ahora cuando empieza a crecer y las reservas ahora empiezan a sentir más presión. De allí el truquito, el kino monetario propuesto por Merentes, de empezar a contar como reservas las transferencias de divisas al FONDEN, independientemente de que esos fondos no los administre el BCV, o de que ya quede muy poco de ellos. Como decía Floria Emilia de Cártago: Si te hubieras quedado callado, habrías podido seguir haciéndote pasar por sabio.

Miguel Ángel Santos