Le agradezco mucho que me haya hecho llegar un paquete informativo sobre la Encuesta de Hogares (EH) y sus resultados de Diciembre 2005. Siguiendo el hilo de esa comunicación y de la nota sobre aspectos metodológicos que la antecede, me gustaría aprovechar la ocasión para hacerle llegar dos comentarios puntuales. Me inspira el mismo deseo que usted ha expresado de intercambiar de ideas y promover la transparencia en el tratamiento de las estadísticas de la nación.

El primero tiene que ver con el tratamiento que se ha dado en la EH a los beneficiarios de las misiones educativas que declararon no tener empleo o no estar trabajando durante la semana anterior a la entrevista. De acuerdo con la comunicación que me ha sido enviada, “en este caso se les considera como Inactivos”. Tratamiento similar se da a quienes participan en la Misión Vuelvan Caras hasta tanto no completen la transición a la etapa productiva.

Tengo para mí que lo más justo en este caso, en lugar de consultar a los entrevistados sobre su participación en alguna de estas misiones y proceder en caso afirmativo a considerarlos “Inactivos”, es dejar que sean ellos mismos quienes determinen su propia condición. Según esta lógica, independientemente de que el encuestado sea beneficiario o no de alguno de estos programas, debe ser él mismo quien defina si se encuentra o no buscando trabajo. Esto nos daría una idea mucho más precisa de quiénes están en esas misiones porque no tienen nada mejor que hacer, pero siguen activos en el mercado laboral.

Coincido con usted en que si alguno de los encuestados considera que su participación en estas misiones no le deja tiempo ni deseo de buscar empleo, esa persona no debe ser considerada parte de la fuerza laboral. Pero coincidirá usted conmigo en que si el desespero ha llevado a alguien a inscribirse en alguna misión, mientras continúa haciendo esfuerzos por conseguir un empleo, no es justo que pase a formar parte de las estadísticas de Inactivos.

Me asaltó una duda cuando llegué a este punto: Si alguien que se encuentra ocupado es beneficiario de alguna de estas misiones, ¿Cómo se le considera? De acuerdo con el tratamiento que se le da a los desocupados, la consistencia prescribe que no debería ser considerado ocupado, sino también Inactivo. Un tratamiento así desvirtuaría por completo la idea de ocupación, como desvirtúa la de los beneficiarios de misiones desocupados que buscan empleo de forma activa.

Mi segundo comentario tiene que ver con la necesidad de que el INE le otorgue más importancia en sus notas de prensa a la divulgación del porcentaje de la fuerza laboral que se encuentra subempleado (trabajos parciales). La última vez que tuve la oportunidad de revisar esta cifra (Junio 2004), quienes trabajaban entre 1-15 horas sumaban 4.6% de la fuerza laboral, más 5.7% entre 16-21 horas, y 4.5% entre 22-29 horas. Aunque la norma internacional tiene por convención reportar como ocupados a quienes hayan realizado alguna labor remunerada al menos una hora por semana, coincidirá conmigo en que ese 14.8% de la fuerza laboral no se encuentra empleado en el sentido más amplio de la palabra. No al menos en el sentido que a todos nos gustaría que estuviese empleado.

Corregir las causas que han generado a nivel de la EH el exagerado aumento de 747.215 venezolanos en la categoría de Inactivos, y reportar de forma oportuna las tasas de subempleo, son dos cosas muy específicas que podrían contribuir a que los venezolanos estuviésemos mejor informados en relación con el estado de la nación. Tengo la certeza de que ese curso de acción también ayudaría a promover mayor credibilidad en relación con las estadísticas del INE. Son dos objetivos, Presidente, con los que difícilmente se podría estar en desacuerdo.

Miguel Ángel Santos