En febrero pasado se cumplieron trece años de administración Chávez. Trece largos años a través de los cuales el sistema de cuentas nacionales, cuentas fiscales, informes del INE, balances de PDVSA; todo lo que alguna vez hizo las veces de mecanismo de control e indicador de gestión, ha sido trastocado y retorcido hasta volverse irreconocible e inservible. Hemos perdido la capacidad que teníamos de auditar la gestión pública, aún en sus aspectos más elementales: ¿Cuánto ingresa? ¿Cuánto es el gasto público? ¿Cuánto debemos? ¿A cuánto ascienden los activos de la República? Más aún, hemos perdido la capacidad de diferenciar entre los activos de la República y los del gobierno (la deuda no, siempre es de la República).

Siendo así, sólo nos queda hacer algunas cuentas de pulpero, con base en los balances del BCV. Esas cuentas, en cualquier caso, representan el mejor escenario posible. En estos trece años, la balanza de pagos registra salidas de capital privado por 127.287 millones de dólares.Algunos autores suelen considerar también dentro de “fugas de capital” los errores y omisiones, que totalizan 31.091 millones de dólares. Esto arrojaría un gran total de 158.378 millones de dólares, una cifra que supera las salidas de capital registradas desde Betancourt hasta la desafortunada segunda presidencia de Caldera (1958-1998). Nuestra deuda externa en trece años pasó de 28.455 a 107.428 millones de dólares.

¿Cómo ponemos esas magnitudes en contexto? La forma tradicional, expresarlas como porcentaje del tamaño de nuestra economía, también ha sido trastornada por el sistema de cambio múltiple. Al cierre del 2011 el PIB nominal de Venezuela representaba BSF 1.117.000 millones. Convertidos a 4,30 BSF/dólar (como se suele hacer en presentaciones y medios del gobierno), representan 260.000 millones de dólares;186.000 millones si se hace a tasa SITME; 131.000 millones si se utiliza la tasa paralela. ¿Cuál es la verdad? En algún punto entre los extremos. Visto así,la deuda pública total estaría entre 55% y 95% del PIB (en contraste con 37% en 1998 o 24% al cierre del 2006).

Son unas cifras colosales, que representan con alguna fidelidad lo que hemos sido y no hemos sido en estos trece años. 55% del total de los ingresos petroleros (370.075 millones de dólares) se utilizaron para importar bienes de consumo. La salida de capital privado representa otro 23%. El BCV también registra en estos 13 años 87.004 millones de dólares como “acumulación neta de activos públicos en el exterior”. Esta última cifra representa toda una novedad y encubre una delas mayores estafas a las finanzas públicas de la historia a nivel mundial.Entre esas tres se encuentra el 92% de las entradas por venta de petróleo. Eso fue lo que la administración decidió hacer con la bonanza: Promover el consumo de importaciones baratas (a costa de la producción y el empleo nacional),facilitar una enorme fuga de capital privado y sacar dólares de la vista de los venezolanos y del Banco Central hacia cuentas en el exterior, para financiar cualquier cosa sin ningún tipo de rendición de cuentas. Tres usos bastantes particulares para quienes se vendieron a sí mismos como “socialistas”.

Disponible en:
http://www.eluniversal.com/opinion/120323/a-trece-...


Miguel Ángel Santos