Durante los seis años que van entre 2006 y 2011 Venezuela ha experimentado una prolongada bonanza petrolera. En ese período también se cuadruplicó nuestra deuda externa. ¿Qué hemos hecho con todo ese dinero? Aunque las cuentas tienen sus detalles y no todo lo que ocurre en términos de moneda extranjera pasa por el BCV, un análisis simple de la balanza de pagos nos ayuda a hacernos una idea bastante clara.

En estos seis años las exportaciones petroleras totalizaron 446.500 millones de dólares, a lo que habría que agregar unos 40.000 millones de dólares de aumento de deuda externa pública registrada en el BCV (en éste período, la deuda pública externa consolidada pasó de 26.500 a 114.000 millones,es decir aumentó en 87.500 o 330%, pero no toda ella pasa por el BCV). Visto así, son 489.000 millones de dólares de los que se han dispuesto. ¿Qué hemos hecho con todo ese dinero?

De acuerdo con el BCV, más de la mitad (52% o 255.914 millones de dólares) se utilizaron para importaciones, en su enorme mayoría de bienes de consumo. Esta es una cifra colosal, que supera en 154% a lo importado en los seis años anteriores y que en términos por habitante es superior a cualquier otra cifra registrada desde Luis Herrera Campíns hasta aquí. Un total de 104.615 millones de dólares (22% del total ingresado) salieron del país vía fuga de capitales privados. Al igual que Herrera y Lusinchi, el gobierno se ha visto obligado a propiciar una enorme salida de capitales privados. ¿Por qué? Porque si se quieren gastar todos los recursos que se reciben de la venta de petróleo y más, mientras se ahoga, persigue y destruye al aparato productivo, hay que abrir esa válvula para contener la inflación. Así que la estrategia anti-inflacionaria más importante de la revolución socialista no han sido los controles de precio, no, sino más bien la importación y la estimulación de la salida de capitales privados (ambas a tasas de cambio bastante convenientes). ¿Qué otra cosa son las emisiones bolívar-dólar, que una invitación en masa (a los más ricos) a entregar bolívares a cambio de dólares depositados en el exterior?

Pero la verdadera innovación financiera viene a continuación. 20% de las divisas ingresadas al BCV en estos años han salido por la vía de “acumulación neta de activos públicos en el exterior”.Esta sí no tiene precedentes: Además de la salida de capitales privados, el BCV registra aquí la fuga de dólares hacia cuentas paralelas del gobierno en el exterior, por el orden de 71.466 millones de dólares. A esto habría que agregarle las transferencias que esos fondos reciben de forma directa desde PDVSA (y que muchas veces no provienen del petróleo, que ya no les alcanza, sino de emisiones de deuda).

Nuestra balanza de pagos no tiene ningún tipo de inversión, en seis años las inversiones en cartera privadas son ínfimas(1.450 millones de dólares), y se cancelan con la cifra negativa que registra en ese período la inversión directa (1.318 millones). Con esas cuentas, hemos realizado la proeza de cerrar el 2011 con un nivel de reservas 13.857 millones de dólares inferior al que teníamos hace seis años. En ese mismo período, la cantidad de bolívares en circulación creció 540%. Todo un récipe para el despilfarro.

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Miguel Ángel Santos