De aquí en adelante, mientras los precios del petróleo y la actitud del gobierno hacia el sector privado se mantengan, el sentido común sugiere que el presidente anualmente se dirija al país para hacer un resumen sobre el estado del puerto. Este sería el equivalente al discurso sobre el “Estado de la Unión” de los Estados Unidos. En otros países sería el discurso anual sobre el estado de la economía, o de la nación, según el caso. Los lineamientos de este necesario discurso a la nación se bosquejan a continuación:

“Durante los nueve primeros meses del año han entrado al país 35 mil millones de dólares por concepto de exportaciones petroleras, una cifra 59% superior al mismo período del año anterior. Adicionalmente, entraron al país 5.365 millones de dólares de exportaciones no petroleras (11% más que el año anterior), representadas en su inmensa mayoría por productos primarios tipo hierro, acero, aluminio y algunos derivados de la industria petroquímica. ¿Qué hicimos con esos 40.450 millones de dólares que recibimos por concepto de exportaciones derivadas de los favores concedidos a este pedazo de tierra por la naturaleza?

“La primera decisión que ha tomado el gobierno del puerto es no devaluar. Este año la devaluación fue de 12% (¡haber sabido que el petróleo iba a subir tanto y ni siquiera hubiésemos devaluado eso!), y para el año que viene no se prevé ninguna. Sin devaluación, podemos seguir utilizando los dólares que producen los barcos que salen del puerto cargados de petróleo, para traer importaciones baratas y aumentar así el consumo de quienes residen aquí.

“Así, durante los primeros nueve meses del año las importaciones totalizaron la cifra record de 17.590 millones de dólares, una cifra 48% superior a la del mismo período en el año 2004 (que a su vez, no está de más decirlo, había sido 67% mayores a las del mismo período en el 2003). Los bienes importados fueron repartidos a precios baratos entre los habitantes del puerto.

“Después de este inmenso esfuerzo de las autoridades del puerto por incrementar el consumo vía importaciones, todavía quedaban disponibles unos 22.900 millones de dólares. De esa cifra, la administración del puerto decidió reservar una parte para aumentar sus depósitos en el exterior (los agnósticos se empeñan en llamarlo fuga de capitales pública). Después de todo, debe haber un fondo para seguir manteniendo el consumo local vía importaciones si caen los precios del petróleo. A estos fines se registraron en el período acumulación neta de activos del sector público en el exterior por 9.060 millones de dólares.

“Los dólares que quedaban después de la creación de estos fondos del gobierno en el exterior fueron utilizados para vendérselo (a la tasa oficial) a algunos inversionistas extranjeros que quedan en el puerto, a fin de que puedan repatriarlos a sus países de origen. Por esta vía, y a pesar del control de cambio, se fueron del país en los primeros nueve meses del año 6.750 millones de dólares. Esta cifra resultó 72% superior a la registrada para el mismo período en el año 2004. Los fondos restantes, salvo unos 500 millones de dólares usados para comprar bonos de la hermana República de Argentina, fueron dedicados a aumentar las reservas del Banco Central.

“Ninguna otra novedad en el puerto, salvo algunos productores locales (¡todavía queda algo de esa persistente y excéntrica especie!) que se han quejado de la política de importaciones de los administradores del puerto. Ellos argumentan que estas prácticas constituyen competencia desleal. Pobres infelices. No tienen ni idea de lo que significa administrar un puerto”.

Miguel Ángel Santos