¿Cuándo invertir: Ahora, o después del revocatorio? Conviene aproximarse a esta pregunta no desde el punto de vista del que sabe y aconseja, sino del inversionista que duda, teme y pide consejos. Invertir antes del revocatorio implica correr el riesgo, de probabilidad baja pero positiva, de que el régimen se estabilice y logre campear el vendaval que desató la llegada de la mitad del período y la dinámica del mecanismo revocatorio. Implica invertir en un país en donde no existe estabilidad en las reglas del juego, en ocasiones porque no existen tales reglas, y en otras porque no existen garantías de que serán interpretadas en forma objetiva. Implica invertir en un país sin instituciones y sin política económica ni social, salvo aquella dictaminada por la urgencia y la improvisación.

Invertir después del revocatorio, en caso de que el resultado determine la salida del Presidente, nos quita de encima esa probabilidad de que el régimen se mantenga, nos coloca ante la certeza relativa de un país que lucha por mantener unida a una mayoría escuálida en la Asamblea en medio de muchas dificultades y ante la inminencia de nuevos procesos electorales. Eso sí, con Chávez en la calle haciendo oposición.

Estos simples escenarios no nos aclaran cuándo se debe invertir, sólo indican que quienes corran el riesgo mayor (invertir ahora), probablemente recojan mayores frutos que quienes decidan esperar por el resultado del proceso revocatorio.

Ahora bien, el quid de la cuestión me parece a mí que no es si se invierte ahora o luego, sino el hecho de que en ambos escenarios se mantienen condiciones de gran incertidumbre para los inversionistas. La pregunta es cómo vamos a hacer para crear certezas (institucionales, políticas, y económicas) a la salida de Chávez. Si esto no se consigue, la reacción de muchos probablemente sea no invertir ahora, y tampoco más tarde.

Miguel Angel Santos