LA SEMANA PASADA Edgar Hernández Behrens ofició una rueda de prensa en la que además de dar gracias a Dios por haber creado Cadivi, por haberla hecho una institución revolucionaria, y por darle los muchísimos días de vida que tendrá de aquí en adelante, pronosticó para el año que viene un incremento de diez por ciento en las asignaciones de divisas a tasa de cambio oficial.

Eso significa que si Cadivi cierra este año con un promedio de liquidación de divisas de 67 millones de dólares diarios, el año próximo cabe esperar una liquidación diaria por el orden de los 74 millones de dólares. Ahora bien, a 254 días hábiles por año, esa cuenta se nos va por encima de los 18.500 millones dólares, que es el tamaño de todo el PIB petrolero estimado para el 2005 según el presupuesto nacional. En otras palabras, el gobierno nacional se está planificando sobre la base de que todo el valor agregado de la actividad petrolera nacional en dólares sea utilizado para importaciones, repatriación de dividendos hacia el exterior y pago de deuda externa.

¿ESO TIENE SENTIDO? Vamos a ver. Durante los primeros nueve meses de este año y según los reportes que arroja la nueva metodología de estimación del PIB del BCV, la cantidad de bienes y servicios producidos en Venezuela aumentó en 20,4%. No se reportan, sin embargo, repuntes en la inversión ni tampoco en el empleo, puesto que en ese mismo período y según el INE el desempleo pasó de 14,3% a 14,5%. Eso lo que significa es que el crecimiento se está dando sobre la base de una capacidad instalada ociosa, consecuencia de la fuerte pérdida de actividad económica entre 2002 y 2003, y utilizando la mano de obra ociosa consecuencia de más de dos años de inamovilidad laboral.

Es difícil prever un cambio en ese escenario de baja inversión y escasos repuntes en el empleo, después de todo despedir trabajadores está prohibido y aun siendo posible la ley lo hace extraordinariamente costoso (luego, mejor no los contrates). En un escenario así, el incremento del gasto público empieza a ejercer más presiones sobre los precios que sobre las cantidades.

ESTA POLITICA ya fue seguida por directrices de Jorge Giordani entre 1999 y 2001, años de grandes aumentos en el gasto público, sobrevaluación del bolívar, baja inflación, altas importaciones, altas fugas de capitales. Era simplemente que debido al bajo precio del dólar las importaciones y las fugas de capitales actuaron efectivamente como instrumentos de política monetaria, sacando los bolívares ociosos de la economía venezolana y evitando así una aceleración de la inflación. Esta vez hay control de cambio, de manera que sólo se pueden sacar bolívares vía importaciones, repatriaciones de capital o pago de deuda externa, lo que evita que la inflación pueda caer a los niveles que tuvo entre 1999-2001, y en lugar de eso se estacione más bien alrededor de 22%-24%.

¿Tiene sentido esta política de bajo crecimiento, baja inflación, sobrevaluación de la moneda y boom de importaciones? Tiene sentido, en la medida en que el gobierno de ocasión no se las arregle para crear un ambiente más propicio al desarrollo de la actividad económica privada, que propicie la inversión directa nacional y extranjera, y ponga a crecer a Venezuela sobre bases sostenibles. Sin una política orientada en esa dirección el gobierno estará condenado permanentemente a la incómoda decisión entre fugas de capitales y altas importaciones con baja inflación (19992001), o cero fuga de capitales, bajas importaciones, y alta inflación (2003). Eso sí, en ambos casos, sin crecimiento, y sin mejoras significativas en el empleo.

Miguel Ángel Santos