Un número escaso de lectores y muy poco interés por la economía. De eso se tratan estos días santos. Ergo, tenía la intención de no escribir sobre economía, pero la publicación del “índice de inflación mensual más bajo en los últimos diecinueve años” me obligan. Obligan, en este contexto, significa más bien llaman, tientan. Algo así como la academia de circo que el gobierno está montando enfrente de Parque Central. Este gobierno, dedicándole una página entera en un diario de circulación nacional, en día domingo, a su academia de circo. ¿Cómo puede uno abandonar esa imagen, ahora que la metáfora del circo, que vino a la mente tantas veces en estos últimos años, se ha materializado?

Sobre la inflación, de todas formas, lo que se puede decir es poco. La caída de 0,7% en marzo es consecuencia de dos factores muy particulares. El primero: La reducción del IVA. El efecto de esta reducción es puntual, de evento único. Es el equivalente a decirle a un tipo que iba subiendo una escalera, que haga el favor de bajar unos escalones, y ya después puede seguir subiendo. La foto del tipo unos escalones más abajo es lo que nos acaba de entregar el BCV. El segundo: Las importaciones. Aquí sí se decidieron a arrugar el papelito del crecimiento endógeno, a echarle tierra (por ahora). En febrero la cifra de dólares liquidados por el BCV ascendió a 190 millones por día. A ese ritmo, en un año se venderían 48.000 millones de dólares, equivalentes a 83% de las exportaciones petroleras de 2006. Así se ha combatido la inflación. En los últimos doce meses, el índice de precios al mayor de bienes nacionales ha crecido 20,1%, el de bienes importados 8,6%. Al combatir así la inflación, se combate también el empleo.

Venezuela registra en los últimos doce meses (incluyendo marzo) 19% de inflación general, 30% en alimentos (con Mercal, controles de precios, e importaciones baratas incluidas), y 20% en insumos a la construcción. No precisamente como para organizar una fiesta. De seguir así, cuando lleguemos a 30% vamos a ver a algunos ministros tirándose al piso a hacer la cucaracha, a la manera de Ronaldo en sus últimos días en el Bernabeu, para celebrar la meta.

Rodrigo Cabezas ha anunciado las próximas medidas para combatir la inflación. La eliminación gradual del IVA. Ahora, si para cubrir el hueco fiscal siguen sacando utilidades cambiarias (sin devaluar) del BCV, o llevándose las reservas, estamos en las mismas. La incorporación del cálculo de la inflación para otras regiones, y bajo otra metodología. Mientras la inflación estuvo “controlada”, todo bien, ahora el índice ya no les sirve. A romper el termómetro, a ver si se acaba la fiebre. Perseguir a las clínicas privadas, esas mismas en donde han suscrito pólizas de seguros para todos los empleados públicos. De último, por allá al final, garantizar la oferta adecuada de bienes y servicios nacionales e importados. Con respecto a los importados ya tenemos tres años en eso. ¿Cuál es la estrategia para aumentar la (inversión) producción nacional? Había otras dos medidas que ya no recuerdo. Podrá carecer de otras cosas, pero en instrucción de malabaristas e ilusionistas la academia estará bien dotada.

Miguel Ángel Santos