La semana pasada cientos de miles de estudiantes universitarios, profesionales, y miembros de organizaciones civiles se congregaron en la Plaza Real de Bangkok para pedir la renuncia inmediata del Primer Ministro Thaksin Shinawatra. De acuerdo con la portada de Bangkok Post “la sociedad tailandesa está cada vez más polarizada… la actitud de nosotros-versus-ellos de quienes apoyan y oponen al gobierno parece anunciar una confrontación inminente”.

La oposición ha llenado Bangkok de pequeños kioskos en donde los manifestantes pueden firmar solicitando la renuncia. Kotchawan Chaiyabutr, de la Organización de Estudiantes Tailandeses, enfatizó que el Primer Ministro “tiene los días contados”, y que es necesario “liberar los mecanismos de votación y escrutinio del dominio del gobierno”. Pibhop Dhongchai, del movimiento Democracia Popular, anunció que las protestas “no cesarán hasta que Mr. Thaksin presente su renuncia”. “La raíz de este gobierno es la corrupción y el autoritarismo, cultivados y sostenidos por la Academia de Policía”.

Mr. Thaksin fue elegido para un período de cuatro años en 2001, y desde entonces ha manifestado su intención de permanecer en el cargo por los próximos 16 años. En su programa semanal de radio “El Primer Ministro Thaksin se encuentra con el pueblo” ofreció modificar la constitución para abrir la posibilidad de hacer un referéndum en donde se decida su destino. “Mi cansancio se desvanece cuando veo las inmensas esperanzas que los pobres han depositado en mí… cada vez que me siento cansado, volteo y veo los ojos de alguien que necesita de mi asistencia”. La oposición rechaza el referéndum e insiste en la renuncia.

A dos horas de vuelo de Bangkok se encuentra Hanoi, sede del gobierno de Vietnam ejercido por el Partido Comunista (PC). Aquí el Congreso Nacional del Partido, al que pertenecen 1.200 miembros cuidadosamente seleccionados, escoge cada cinco años a los 150 miembros del Comité Central, quienes a su vez deciden quiénes formarán parte del politburo. Este último es un pequeño grupo de entre 15 y 20 miembros (no está claro), que decide en relación con todas las áreas de política nacional, sin explicaciones, consultas o apelaciones. Existe una Asamblea Nacional como brazo legislativo del gobierno, pero en realidad no hay ninguna distinción entre ella y el politburo. Vietnam está regido por una constitución elaborada al estilo de China, llena de argumentos como: “Nadie podrá hacer uso indebido de las libertades democráticas para violar los intereses del estado y de la gente” (Art. 67). El sistema de partido único, puesto contra la pared por la miseria generada por las políticas de izquierda, adoptó desde finales de los ochenta un conjunto de reformas económicas ( doi moi), siempre bajo la mano dura del gobierno central.

Las oportunidades que ese conjunto de reformas ha abierto tienen a todo el mundo aquí muy optimista. A diferencia de lo que cabría esperar, quince años de ejercicio (restringido) de algunas libertades económicas no se ha traducido en un mayor afán por promover la democracia. La gente percibe como necesaria la mano dura del PC, y se siente satisfecha. Mientras no se meta con el gobierno (partido), todo irá bien.

Dos ideas: 1) El grado de conformismo (estabilidad política) es una función que depende del estado previo de las cosas para los habitantes de los países (Tailandia viene de 19 golpes de estado -10 exitosos- en 73 años, viene de ser el único país de la región jamás colonizado por una potencia extranjera; Vietnam viene de tres guerras atroces que cobraron como peaje un mínimo de 6 millones de muertos, vienen de apenas existir); y 2) No estamos viviendo nada que no esté sucediendo de forma muy similar en otras partes, no nos dejemos vencer por lo convencional.

Miguel Ángel Santos