En el stand de best-sellers de Robinson Crusoe, una de las librerías más grandes de la calle Independencia en Estambul, se encuentran dos cubiertas inusuales: En una aparece Bolívar, algo maltratado, la otra corresponde a la edición en turco de un libro de Marta Hoenecker. Como el origen político de este último es conocido, me di a la tarea de ojear el primero, tratando de identificar algunos símbolos que me ayudaran a reconocer su orientación. No hizo falta ningún alarde de lingüística. Allí estaban, en rápida sucesión, las imágenes del líder, abrazando a las viejitas, cargando a los pobres, y eso sí, aquí y allá, Barrio Adentro Mizionesi, Robinson Mizionesi, Mercali carsi. Aquí está Chávez, peleando codo a codo su espacio entre los más vendidos con Orhan Pamuk.

Más lejos, en el mercado de Sultan Ahmet, un vendedor de alfombras, Yilmaz, me comenta: “Yo creo que Hugo Chávez es un tipo valiente, porque tomó una posición clara ante el mundo… los Estados Unidos no pueden ir por ahí haciendo lo que les provoca con los demás países, tratando de apoderarse del petróleo del mundo, y matando gente… Y, hasta donde yo entiendo, él está tratando de hacer algo por los pobres de su país”. No se sabe mucho más de Chávez. La gente común aquí ignora su origen militar, los golpes sangrientos de 1992, e inclusive, preguntan con frecuencia desde hace cuánto es Presidente. Escuchándolos, uno no puede dejar de pensar en cuántas admiraciones desarrolla la imaginería de los seres humanos con base en informaciones parciales, incompletas, o sesgadas, y cuán poco admirables podrían ser algunos de nuestros personajes más admirados, si tuviésemos la oportunidad de conocerlos mejor.

Más allá de este fenómeno, lo cierto es que este sentimiento superfluo se deriva de la posición de Chávez como enemigo del enemigo, no a su supuesta cruzada en favor de los pobres o a cualquier otro rasgo particular. Según una encuesta realizada en Agosto, hay más turcos con opinión favorable hacia Irán que hacia Estados Unidos. Este fenómeno no había ocurrido antes en Turquía, un país que a pesar de su inmensa mayoría musulmana ha mantenido un estado secular desde el fin de la primera guerra mundial.

Esa secularidad se encuentra ahora amenazada. Turquía se encuentra en esa encrucijada en donde podría concretar su aproximación a la Comunidad Europea y convertirse en el país modelo que los Estados Unidos han tratado de fabricar en Irak, o verse arrastrada a la compañía de sus vecinos Irán, Siria, Irak.

Mientras un número mayor se vea empujado por la política exterior de Estados Unidos hacia el extremismo, mayor será la tentación para que surja un líder que capitalice políticamente ese sentimiento anti-americano.

Cuando uno camina por las calles de Estambul, con sus fachadas europeas, sus mujeres sin velo, sus atuendos europeos combinadas de forma armónica con sus principios religiosos, parece imposible que una nación así pueda verse capturada por el extremismo y el oscurantismo islámico. Pero no hay que olvidar que esta era la situación de Irán durante la monarquía Pahlavi. Es impresionante la capacidad que, dadas ciertas circunstancias, adquieren unos pocos para tiranizar a muchos y perpetuarse en el poder. Esta idea nos trae de vuelta a Chávez.

Miguel Angel Santos