Eleazar Díaz Rangel sigue preguntándose por qué si el desempleo está bajando, la gente lo considera como uno de sus problemas fundamentales, y la gestión del gobierno en esa área está entre las peor evaluadas.

Según la encuesta Ómnibus de Datanálisis (Marzo, 2007), cuando se pregunta “¿cuál es su principal problema?”, la inseguridad ocupa 48% de la primera mención, seguido por el desempleo con 23%. En los últimos tres años, mientras la inseguridad pasó de 22% a 48%, el desempleo pasó de 48% a 23%. Esa trayectoria inversa dice bastante más de lo que se ha deteriorado la seguridad que de lo que ha mejorado el empleo. En cualquier caso, que, teniendo 44 homicidios diarios, un cuarto de la población siga pensando que el desempleo es el principal problema ya es bastante. En evaluación de gestión, el rechazo de 64% a la política de empleo del gobierno, sólo está detrás del 71% que registra la corrupción, y del 86% y 90% que presentan de la acción de los cuerpos policiales y la inseguridad personal.

Mientras tanto, el INE reportó una tasa promedio de desocupación de 9,5% en el segundo semestre del 2006. Hace doce años (1995) la tasa de desempleo era 10,2%, pero menos del 5,0% de los venezolanos consideraba ese su principal problema. Más aún, dentro de América Latina, nuestra situación se encuentra próxima al promedio de la región (8,9%), por debajo de países como Brasil (10,1%) y Colombia (13,0%), en donde la percepción de la gestión del gobierno en materia de empleo es más favorable que aquí. En ese ranking, Cuba es el país con el desempleo más bajo (1,7%).

La constitución, la contextura del empleo en Venezuela, acaso se parezca bastante a la de Cuba. La población activa, que en los últimos quince años había crecido a razón de 2,8% anual (347.100 personas), desde 2004 ha venido creciendo apenas 0,7% (86.971 personas). Es decir, desde hace tres años la gente que llega a la edad de trabajar, cada vez tiene menor disposición a hacerlo. No son desempleados, porque no están buscando trabajo. Según Elías El Juri, están en misiones educativas. De ser así, ese inmenso contingente en algún momento “egresará” de esos programas, y descubrirá que del otro lado no hay nadie dispuesto a contratarlo más allá del propio gobierno.

Ese es un lado del fenómeno. El otro es el empleo público. Según las estadísticas del INE, el número de empleados públicos en los últimos tres años ha crecido en 455.979, una cifra sin precedentes absolutos ni relativos.

Claro, todo eso considerando las últimas estadísticas del INE. Según las que teníamos disponibles hasta el 2005, en ese año el número de empleados públicos creció en 255.800 y el número de empleados en el sector privado formal cayó en 154.617. Ahora, con la publicación de las estadísticas 2006, el INE ha cambiado también las de 2005: El número de empleados públicos ese año “sólo” creció en 125.011 personas, mientras ahora se reporta una creación de puestos de trabajo en el sector privado de 254.318. El pasado ya no es lo que era antes. Elías El Juri continúa por ahí vendiendo ilusiones, sacándose puestos de trabajo privados del sombrero y haciendo desaparecer desempleados debajo de su manga. Es el gran alquimista del desempleo.

Miguel Ángel Santos