El índice de precios al consumidor aumentó 2.3% en Mayo, con lo que la inflación de los últimos doce meses alcanza 35%. En ese mismo período, el índice de precios al por mayor subió 62.3%. La diferencia entre ambos índices descubre una presión inflacionaria acumulada que se traducirá en la quiebra de algunos eslabones intermedios de la cadena, o en un aumento similar de precios al consumidor en los próximos meses, o bien en una combinación de ambas cosas. La canasta básica alimentaria subió el mes pasado 8%, cerrando alrededor de 375,000 bolívares. Con el salario mínimo en 198,000 bolívares, ya casi hacen falta dos salarios mínimos en el hogar para adquirir sólo la canasta de alimentos básicos.

Mientras todo eso ocurre, muchos venezolanos están perdiendo sus trabajos y precipitándose hacia el sector informal. Adicionalmente, muchos buhoneros que comercializaban productos importados han visto sus negocios desaparecer con el control de cambio, y se han tenido que mover hacia otras áreas de la informalidad. Esta masiva migración de trabajadores hacia un sector informal que no está vendiendo más ha provocado una caída fuerte en el ingreso promedio, y pronto harán falta tres ingresos informales para poder comprar la canasta básica alimentaria. Más aún, es evidente que si seguimos así, para hacer viables las finanzas públicas municipales el gobierno va a tener que perseguir a los informales para ponerlos a pagar impuestos (ya existe un proyecto en el Municipio Libertador).

Esta situación se asemeja mucho al juego de las sillas que se solía jugar en las piñatas de otras épocas. Mientras la música de la revolución suena y los venezolanos corren desesperados, Chávez se pasea alrededor del centro quitando sillas, dejando a muchos en el suelo, sin silla, sin trabajo, sin ingresos y sin comida.

Miguel Angel Santos