LA POSICION MAS RECIENTE de Domingo Maza Zavala en relación con la entrega de las utilidades cambiarias "adicionales" que el BCV le "debe" al Ejecutivo, representa toda una parábola (en el sentido geométrico, y también en el de los evangelios) sobre el acontecer nacional.

Las utilidades cambiarias, en palabras del propio Maza Zavala (24-10-2004*) ocurren porque "el BCV vende primero las divisas que le ingresaron primero, si ocurriera lo contrario, entonces la utilidad cambiaria no existiría". Son un mecanismo de financiamiento para el gobierno que depende de un método contable, y que muy rápidamente por la vía del gasto público se traduce en incrementos del dinero circulante en la calle, sin que exista una contrapartida de mayores reservas, o mayores bienes y servicios en la economía.

ESTE MECANISMO, utilizado originalmente por la administración Lusinchi, ha alcanzado verdadero auge como fuente de financiamiento público durante los últimos tres años. En esa misma entrevista, Maza Zavala explica que "evidentemente hay un rentismo cambiario... la vulnerabilidad que supone el descenso del precio del petróleo no ha sido superada... entonces vamos a crear otra vulnerabilidad, la vulnerabilidad cambiaria, el presupuesto entra a descansar tanto en petróleo como en utilidades cambiarias". Este mecanismo, además, obliga continuamente a generar "fluctuaciones cambiarias, es una incitación a la devaluación, mientras más se devalúe más se gana".

Estas declaraciones son consecuentes con sus primeras posiciones en relación con las crecientes demandas del Ejecutivo Nacional. Puestas en números, durante el 2004 el BCV entregó al fisco nacional 2.4 billones de bolívares, de los cuales 0.9 correspondían al segundo semestre del 2003, y 1.5 al primer semestre del 2004. El Ejecutivo demandaba entonces y ahora la entrega de 2.2 billones adicionales, amén de la promesa de revisar el cálculo de dichas utilidades desde 1989.

A ESTAS DEMANDAS, Maza Zavala contestó entre otras cosas que "la contabilidad del BCV es irreprochable, transparente, y tiene el visto bueno de los organismos internacionales, en consecuencia no hay nada allí que pueda ser objeto de reparo o irregularidad" (5-04-2004). Esta línea continuó hasta septiembre, "no se pueden crear más utilidades cambiarias, a pesar de la insistencia del Ejecutivo Nacional... las utilidades que se han generado han sido las declaradas en los estados financieros, no se pueden crear más" (21-09-2004).

Cuando el presidente de la República amenazó con llevar el tema de las utilidades cambiarias al Tribunal Supremo, a comienzos de octubre, Maza Zavala respondió que "todo se puede arreglar entre Sudeban y el BCV, que son dos instituciones del Estado... cualquier diferencia se puede arreglar por la vía del entendimiento". (11-10-2004).

Noviembre sorprendió a Maza Zavala haciendo énfasis en la necesidad de alcanzar un acuerdo, "estas diferencias son comunes en la contabilidad así como en economía y en estadística" (16-11-2004). Ya para diciembre declaró "se espera que pronto ocurra un acuerdo en materia de utilidades cambiarias entre el ente emisor y Sudeban, aunque aún no se ha alcanzado ningún consenso" (16-122004). La parábola culmina con las declaraciones de Maza Zavala al servicio de noticias Dow Jones (04-01-2005): "Se reconocerá una parte de los reclamos del Gobierno, pero no todo".

¿Será que ese tortuoso camino de aceptación pasiva de lo que en principio parecía inaudito que ha sufrido Maza Zavala, es el mismo que en muchas otras áreas de diversos alcances está atravesando Venezuela?

Miguel Angel Santos