“En el nombre de Dios”. Esa ha sido la expresión del Presidente antes de estampar la firma que sellaría la incorporación de Venezuela al MERCOSUR la semana pasada. Chávez respiró profundo antes de firmar y no era para menos, acaso sea esta una de las pocas veces en que su aire de solemnidad verdaderamente coincide con el del momento histórico. Ese incomodidad que registró la cámara de video en la cara del Presidente es el resultado de la falta de coincidencia entre la motivación correcta para unirse el MERCOSUR, la razón por la decimos que nos unimos, y la verdadera razón por la que nos unimos.

¿Por qué se ha debido Venezuela acercar al MERCOSUR? (la razón correcta) Los argumentos que llevan a los países a formar alianzas comerciales son esencialmente económicos y se derivan de análisis profundamente técnicos. La idea de poder acceder a mercados más grandes está basada en la posibilidad de alcanzar economías de escala, esto es, a medida que se produce un número mayor de unidades, el costo unitario se hace menor. Los países que consiguen hacer ciertos bienes con mayor calidad y a menor costo se benefician desde el punto de vista de la producción y del empleo. Quienes según ese balance de competencias no deben producir ese bien, se benefician porque lo importan más barato. Evidentemente que este proceso implica un reacomodo industrial cuya dinámica es bastante compleja, que en las primeras de cambio genera mayores beneficios para unos que para otros. Aquellos países con industrias de capital intensivo tienden a beneficiarse más, porque a menor producción menores costos unitarios. Aquellos países que producen cosas intensivas en mano de obra tienden a beneficiarse menos, porque para producir más hace falta contratar más gente, y los efectos a nivel de costo unitario son menos significativos. Por esta razón se ideó el fondo a través del cual quienes más se benefician de la unión compensan a aquellos en donde los beneficios son más lentos en llegar. Ese fondo de compensación, que ha sido una de las principales (y correctas) críticas del gobierno venezolano al ALCA, tampoco existe en el caso de MERCOSUR. Como se puede haber deducido ya, todo este proceso requiere de un grado de capacidad analítica y experticia técnica de la que nuestro gobierno lamentablemente carece. Habiendo advertido esto, es necesario enfatizar que siendo Venezuela un mercado relativamente pequeño, el acceso a mayores mercados es piedra angular de cualquier programa de crecimiento sostenido de largo plazo.

¿Por qué dice Venezuela que se incorporó al MERCOSUR? (la razón por la que decimos que nos unimos). Venezuela dice que se incorporó al MERCOSUR para promover una alianza política que le haga frente al “imperio”. En este sentido el Presidente fue claro al responder a la preocupación de Chile de que la entrada de Chávez podría politizar la unión (Chávez y Venezuela desde hace rato son lo mismo), diciendo que en efecto existe la necesidad perentoria de hacerlo.

¿Por qué se incorporó Venezuela al MERCOSUR? (la verdadera razón). La incorporación de Venezuela al MERCOSUR responde a un deseo de esta administración de reforzar la percepción de una Venezuela abierta, con socios internacionales, y con mentalidad moderna; en un momento en que el mundo nos percibe cada vez más como un país aislado, con Cuba como socio único solidario, cada vez más anacrónico. En este sentido, el hecho de que para enviar esa señal haya sido necesario inscribirse en el MERCOSUR; a ciegas, sin contar con una evaluación técnica de costos y beneficios, debe haber sido un trago amargo para el Presidente. “En el nombre de Dios”.

Miguel Ángel Santos