¿Cómo influye la situación política y los rumores en el día a día de los venezolanos? ¿Tiene eso algo que ver, o vale aquello de “ladran Sancho, luego avanzamos?”. En economía cuando los perros ladran la caravana no sólo no pasa, sino que retrocede. Tomemos algunos ejemplos. El lunes 1 de Marzo, en medio de la incertidumbre que creó la demora del CNE y ante la inminencia de una decisión parcial adversa al revocatorio, el riesgo país de Venezuela escaló hasta 7.59%, completando una subida de 1.41% en sólo 15 días. Eso significa que de salir a pedir financiamiento en los mercados internacionales esa tarde, el gobierno de Venezuela hubiese tenido que ofrecer una tasa de interés 7.59% superior a la del gobierno de los Estados Unidos. Ese es el segundo riesgo país más alto de todos los mercados emergentes, solamente por detrás de Argentina, y muy por encima del promedio del resto de América Latina (4.00%). ¿Cambiaron los fundamentos de la economía venezolana en esos días? No, cambió la percepción de riesgo en los mercados internacionales. Esa percepción se traduce en una tasa de interés mayor sobre la deuda externa, lo que a su vez significa menos espacio en el presupuesto para financiar el gasto social. Ya en Venezuela, la incertidumbre disparó el dólar paralelo por encima de 3.450 bolívares. ¿Y eso importa? Sí, porque cerca de dos tercios de las importaciones del país no se realizan con divisas de CADIVI, circulan a través del mercado paralelo, y se fijan precios en función de esos 3.450 bolívares. La confianza no se decreta, mientras los fundamentos no cambien, los perros seguirán ladrando, haciéndole cada vez más tortuoso el paso a la menguante caravana de la revolución.

Miguel Angel Santos