La eliminación formal de la autonomía del BCV ha extinguido también el espacio para el guabineo. Ahora Domingo Maza Zavala, siempre escurridizo en sus declaraciones, siempre dispuesto al juego del “sí-pero” y al tránsito desde “eso no se puede” a “estamos a punto de llegar a un acuerdo”, ha decidido subrayar, en el mejor lenguaje que le permite su condición, los enormes desequilibrios, contradicciones y riesgos de nuestra política económica. Esta vez no ha hecho falta que cayeran los precios del petróleo.

Maza ha decidido volver a los diagramas de flujo de los cursos introductorios de economía, a las dificultades que trae imprimir bolívares varias veces para comprarle al gobierno los mismos dólares que luego serán de nuevo transferidos al gobierno. Hace referencia a la ausencia de mecanismos de rendición de cuentas de FONDEN, y al mismo tiempo revela que en dicho fondo (hasta Diciembre) se mantiene “casi la totalidad de los ingresos en ingresos en divisas, unos 18.000 millones de dólares”.

De acuerdo con la información que el propio gobierno ha suministrado a los bancos de inversión en el exterior, de los 18.800 millones de dólares transferidos al FONDEN desde PDVSA (8.500) y el BCV (10.300), al mes de Noviembre sólo quedaban disponibles 9.200 millones de dólares. Es decir, ese escenario paradisíaco según el cual no tiene sentido alarmarse por la relación de circulante a reservas internacionales (3.235 bolívares por dólar), dadas las tenencias en FONDEN, no era más que un engaño. Ha quedado claro que a FONDEN se entra y se sale, que eso no es una cuenta de acumulación, así como también nuestra ignorancia absoluta acerca del uso de esos fondos. Ese dinero no está allí para hacerle frente a cualquier contingencia, al menos no en la magnitud que algunos pensaban.

En sus presentaciones en el exterior nuestros ministros distribuyen los 9.600 millones de dólares gastados entre 96 proyectos, que incluyen recompra de deuda venezolana y compra de deuda externa de otros países, pagos a multilaterales, BIV Bolivia, y los convenios Cuba- Venezuela, entre otros. Esa debe ser la “maraña” a la que se refiere Maza Zavala.

Maza también ha venido a advertir acerca de las contradicciones que existen entre el récord de autorización de divisas de CADIVI y el crecimiento endógeno, y los riesgos de restringir importaciones en medio de una expansión monetaria, y sin ningún plan para la recuperación de la inversión, ni posibilidades de recortes del gasto). El gobierno ha preparado – mi opinión, no la suya – su (nuestra) propia cicuta en quince días, restringiendo importaciones, descuidando el mercado paralelo, y lanzando un discurso que acaba con los ya de por sí escasos incentivos que existían para el desarrollo de la actividad económica privada.

Todas estas últimas entrevistas, en especial la que ha concedido a Victor Salmerón (publicada el propio 4 de Febrero), tienen un aroma a resignación, a esfuerzo por salir con dignidad, a toalla blanca. ¿El BCV tendría que dejar de entregar divisas? “Está obligado por la ley” ¿Es una ley que va contra la racionalidad? “Es posible, pero es la ley”. Es decir, vamos a tener más presión inflacionaria. “Es posible”. Que haya paz.

Miguel Ángel Santos