El gobierno nacional ha seguido presionando para que le sea permitido hacer uso de las reservas “excedentarias” del Banco Central de Venezuela (BCV). La intención declarada es utilizarlas para financiar la reactivación del sector agrícola y – presumiblemente – otros programas destinados a atender el déficit de atención social.

¿Por qué esa medida no tendría ningún beneficio para los venezolanos?

Primero es necesario entender de dónde provienen las reservas internacionales. Petróleos de Venezuela (PDVSA) vende petróleo en el exterior, y los dólares que resultan de esa venta, se los entrega al BCV, a cambio de bolívares. Con esos bolívares, PDVSA paga impuestos al gobierno nacional, que los lanza a la calle por la vía del gasto público. De acuerdo con esta mecánica, en la economía venezolana permanentemente están lloviendo dólares que compra el BCV, y también bolívares que salen a la calle. Pero si la economía no está creciendo, buena parte de esos bolívares adicionales están sobrando. Es difícil entenderlo, pero es así. Si la cantidad de dinero en la calle aumenta más que la cantidad de bienes y servicios producidos (el producto interno bruto), la única manera de que esa cuenta cuadre es: a) que los bolívares adicionales salgan del país vía fuga de capitales, o b) que se queden (porque existe un control de cambio que los obliga), generando una mayor inflación.

La variable común a estos dos casos es que en ninguno de ellos hay crecimiento económico, no se producen ni se venden más bienes, y por ende no se contratan más trabajadores. En el primer escenario, no hay crecimiento, pero hay baja inflación, porque la fuga de capitales saca los bolívares del país (se entregan en los bancos a cambio de dólares, como en los años 2000-2002). En el segundo caso, bajo un control de cambio, no hay crecimiento ni fuga de capitales, pero sí se genera una fuerte inflación (Año 2003).

Dentro de este último escenario, que el BCV le preste al gobierno dólares se traduce en un nuevo aumento de la cantidad de bolívares en la calle. ¿Por qué? Porque el gobierno tendría que devolverle les dólares al BCV, que se los volvería a cambiar por bolívares (¡por segunda vez, con lo que el BCV volvería a tener reservas “excedentarias”!), y esos bolívares adicionales saldrían a la calle a presionar los precios de los bienes y servicios.

En un ambiente de depresión económica y social, uno siente la tentación de pensar que esos bolívares adicionales van a generar una demanda que va a hacer que las empresas se reactiven. Sin embargo, no es así. Primero porque los precios suben por el ascensor en tanto que la producción sube por las escaleras. Segundo porque las Ley de Inamovilidad Laboral inhibe nuevas contrataciones. Tercero porque si el BCV se pone a imprimir dinero para financiar los programas del gobierno, los consumidores y productores menos en la estabilidad del país y mantendrían la inversión muy deprimida.

Cuando un banco central financia directamente al gobierno, el resultado siempre ha sido procesos hiperinflacionarios. Si no se promueven las reformas y las actitudes necesarias para generar confianza, atraer inversión y empleo, el financiamiento monetario del BCV terminará produciendo siempre una incómoda elección entre fuga de capitales e inflación, que solo coinciden en la producción de más pobreza en la población.


¿Existen de verdad reservas “excedentarias”?

Venezuela ha funcionado durante los últimos 8 años con un nivel promedio de reservas de 16.500 millones de dólares. Actualmente, nuestra reservas se encuentran alrededor de 23.500 millones de dólares. ¿Por qué? En primer lugar, porque de los 9.500 millones de dólares que importó la economía no petrolera el año pasado, CADIVI decidió financiar sólo 3.000 millones. En otras palabras, durante la mayor parte del 2003 lo que operó fue una suspensión cambiaria, no un verdadero control, que permitió acumular los 6.500 millones de dólares que se le negaron al sector privado. Este tuvo que buscar esas divisas en préstamos en el exterior o a través del mercado negro, a la tasa que prevalece en ese mercado. Esa tasa se devaluó 110% el año pasado (de 1410 a 2940 Bs. Por dólar). Eso explica por qué con el tipo de cambio "fijo" sufrimos una inflación entre 24% (consumidor) y 48% (por mayor). En segundo lugar, existen más de 5.000 millones de dólares aprobados por CADIVI pero aún no liquidados por el BCV. Si se resta entre 5.000 y 6.500 millones de dólares a nuestro nivel de reservas actual, desaparecen los excedentes. Más aún, esas reservas son las que prevalecen en un escenario de precios petroleros superiores a treinta dólares por barril. En una circunstancia más razonable de precios nuestros niveles de reservas - aún considerando las asfixia cambiaria del año pasado - no tendrían nada de “ excedentario”.

COÑAZOS: ¿Sabía Ud. qué?

  • Cada “millardito” representa 1.920.000 millones de bolívares, equivalentes a aumentar en 18% la cantidad de monedas y billetes que existen en Venezuela hoy en día
  • Sin la figura del millardito, Venezuela sufrió una inflación de 27% a nivel del consumidor y 43% a nivel del por mayor en el 2003
  • El precio del petróleo venezolano promedió en Marzo 30.57 dólares por barril, y con todo y eso el gobierno sigue presionando por obtener dinero impreso fresco de parte del BCV, ¿Se imaginan ustedes cómo crecerá esa presión si el petróleo cae a 16 dólares por barril?
  • La función principal del BCV es velar por la estabilidad de los precios y el empleo
Miguel Ángel Santos