La semana pasada el BCV hizo públicos sus estimados de balanza de pagos para el tercer trimestre del 2000 e implícitamente dio a conocer que la cantidad de dólares que ha salido de Venezuela durante los nueve primeros meses de este año alcanza la bicoca de seis mil millones. ¡Seis mil millones de dólares! ¿Qué representan seis mil millones de dólares para Venezuela?

Seis mil millones de dólares representan entre 8% y 9% de la actividad económica desarrollada en Venezuela durante lo que va de año. También representan 30% de los ingresos petroleros obtenidos durante ese período; es decir, que tres de cada diez dólares que entran a Venezuela por concepto de exportaciones petroleras, salen del país vía fuga de capitales. Además de eso, seis mil millones de dólares alcanzarían para cancelar el 25% del endeudamiento externo venezolano; o en otras palabras, a esa tasa de salida de capitales en poco menos de cuatro años se habrá fugado del país un monto equivalente al 100% del endeudamiento externo venezolano; este último un fenómeno ya ocurrido en Venezuela durante el gobierno de Luis Herrera Campins.

¿Cómo se produce la fuga de capitales?

Cualquier inversionista local que tenga excedentes en bolívares y que no encuentra cómo ni dónde invertir – bien sea por la recesión económica, por la desconfianza que le inspira el gobierno, o porque no está conforme con las tasas de interés – convierte esos bolívares libremente a dólares y los invierte en un banco en el exterior. Quise hacer énfasis en el “inversionista local” porque de la crisis mexicana ha quedado el aprendizaje de que son estos quienes suelen iniciar el proceso, para ser seguidos posteriormente por la comunidad internacional.

¿Porqué se produce una fuga de capitales?

Venezuela ha seguido a pies juntillas las condiciones que en el pasado han producido fugas de capitales masivas (léase durante la administración Herrera y los dos últimos años de Rafael Caldera II): a) Una tasa de cambio abiertamente sobrevalorada, b) Un ambiente de libre convertibilidad de capitales, y c) Una economía en recesión. Agréguense ahora como agravantes: d) La inmensa desconfianza que inspira el gobierno dentro de la comunidad nacional e internacional de inversionistas, y e) Un ambiente internacional muchísimo más integrado en donde la información fluye casi con inmediatez y la tecnología permite movilizar el capital con relativa facilidad.

¿Cómo se mide la fuga de capitales?

Si a Ud. quisiera saber cuánto dinero gasta en un mes sin andar anotando en una libretita todos y cada uno de los gastos en que incurre, existe un mecanismo más fácil. Ud. simplemente revisa cuánto tenía cuando empezó el mes, le agrega cuánto ganó, y le resta cuánto le quedó al terminar, y obtiene cuánto se gastó. En el caso de Venezuela entraron el país entre Enero y Septiembre US$9.5 millardos por el superávit en la cuenta corriente, y US$3 millardos en inversión directa. A eso Ud. le resta US$1.2 millardos de inversiones en cartera que salieron de Venezuela y US$0.6 millardos que usó el gobierno para disminuir su endeudamiento público neto, y al terminar el mes Ud. debería tener US$10.7 más en reservas internacionales de lo que tenía al empezar. Pero cuando Ud. va al banco central, allí solamente hay US$4.6 millardos más que al empezar (contando el Fondo de Estabilización). ¿A dónde están los otros US$6.1 millardos? Se fugaron del país.

La mención al gobierno de Herrera nunca será lo suficientemente repetitiva, porque vamos por el mismo camino de aquella administración, y si los rumores de control de cambio que circulan a pasos agigantados por Venezuela toman lugar habremos empezado a transitar también la senda de Lusinchi.