La noticia de esta semana en materia económica ha sido la creación de un fondo por parte de PDVSA para depositar directamente divisas que resultan de las ventas de petróleo en una cuenta en el exterior, en lugar de vendérselas al Banco Central de Venezuela (BCV).

De acuerdo con el ordenamiento legal, PDVSA tiene la obligación de vender al BCV todas las divisas procedentes de la venta de petróleo, con la excepción de aquella fracción correspondiente a los gastos de PDVSA que se realizan en el exterior en dólares, en la medida en que estas erogaciones se encuentren previstas en el presupuesto anual de la empresa (Fondo Rotatorio). Sin embargo, está claro que los 750 millones de dólares no pertenecen a esa categoría, como consta en el oficio enviado por el Alí Rodríguez al Directorio del BCV.

Estos 750 millones de dólares (y lo que venga de aquí en adelante, si se abre esa compuerta) se van a mantener en divisas en el exterior en un fondo especial que será administrado por la propia PDVSA. Ahora bien, si ya PDVSA cuenta con el Fondo Rotatorio para realizar las operaciones en dólares que le son propias al ejercicio normal de su actividad, ¿para qué se van a utilizar estos dólares? Para responder a esa pregunta, hay que pensar en los gastos en dólares que puede tener el gobierno (lamentablemente, esta y otras prácticas han hecho que ya no exista diferencia entre PDVSA y el gobierno en términos administrativos). Desde esa cuenta se podrían hacer pagos de deuda externa, así como importaciones directas de bienes por parte del gobierno o PDVSA (no relacionadas al negocio petrolero). Otros gastos en dólares que podrían financiarse desde allí son campañas publicitarias internacionales del gobierno, así como la asistencia financiera a actividades políticas en el exterior.

No existe la posibilidad de que el gobierno quiera crear ese fondo para financiar programas sociales en bolívares, porque para obtener bolívares tendría que venderle los dólares al BCV (cosa que está tratando de evitar), o venderlos en el mercado paralelo a 2,950 bolívares por dólar. A pesar de que ya hemos visto mucho en estos seis años, ver al gobierno salir a vender dólares en el mercado paralelo para financiar los programas sociales es una paradoja que no creo llegue a producirse.

¿Cuáles son las consecuencias de la creación de este Fondo? En términos de rendición de cuentas, no existe manera de supervisar y controlar los destinos de esos fondos, y exigirle cuentas al gobierno. Si ya dentro de Venezuela existen pocos canales y los mecanismos institucionales no están funcionando, no hablemos ya de un fondo para financiar gastos directos en dólares ubicado off shore. Las consecuencias económicas son varias. En primer lugar, si ese dinero se contabiliza de forma tal que reduce los aportes en bolívares al fisco por parte de PDVSA, los primeros perjudicados van a ser las gobernaciones y alcaldías, que no recibirán la fracción de esos fondos correspondiente al situado constitucional. En segundo lugar, las reservas internacionales en el BCV continuarán cayendo, en las tres últimas semanas la pérdida de reservas ha sido de 900 millones. En tercer lugar, si esta práctica se mantiene, o bien CADIVI deja de aprobar divisas en la medida en que lo hace hoy, o el BCV deja de venderlas, porque la venta de 45 millones de dólares diarios corriente no se podrá mantener. En conclusión, menos transparencia, más discrecionalidad del gobierno sobre nuestros recursos, menos rendición de cuentas, menos reservas, menos recursos para las gobernaciones y alcaldías, y más lentitud para el resto de la economía. Y pensar que estos eran quienes llegaron prometiendo hacer las cosas diferentes.

Miguel Ángel Santos