Esta semana se anunció que PDVSA iba a crear un fondo para depositar, en una cuenta en el exterior, las divisas que resultan de las ventas de petróleo, en lugar de vendérselas al Banco Central de Venezuela (BCV). Ese fondo en dólares será administrado por el Banco Nacional de Desarrollo (BANDES), cuya cabeza, Nelson Merentes, es Coordinador del Comité Técnico Electoral del Comando Maisanta.

¿Eso se puede hacer?

De acuerdo con el ordenamiento legal (Ley del BCV, Art. 113), PDVSA tiene la obligación de vender al BCV todas las divisas procedentes de la venta de petróleo dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes a la cobranza. La única excepción posible aplica para aquella fracción de las ventas en dólares que necesite PDVSA para realizar pagos en el exterior, importaciones y pagos de servicios asociados al ejercicio normal de la actividad petrolera, en la medida en que estas erogaciones se encuentren previstas en el presupuesto anual de la empresa. Sin embargo, en el oficio enviado por Alí Rodríguez al Directorio del BCV está claro que los 2.000 millones de dólares presupuestados para el fondo (de los cuales 750 millones ya han sido desviados) no pertenecen a esta categoría.


¿Qué se va a hacer con esos 2.000 millones de dólares?

Estos 2.000 millones de dólares (y lo que venga de aquí en adelante, si se abre esa compuerta) se van a mantener en divisas en el exterior en un fondo especial que será administrado por la propia PDVSA. Ahora bien, si ya PDVSA cuenta con el Fondo Rotatorio para realizar las operaciones en dólares que le son propias al ejercicio normal de su actividad, ¿para qué se van a utilizar estos dólares? De acuerdo con las declaraciones de Alí Rodríguez, Rodrigo Cabezas y Ricardo Sanguino, ese dinero se va a utilizar parte en bolívares y parte en dólares para atender programas sociales distintos al negocio petrolero. La fracción en dólares puede ser utilizada para importar bienes y servicios u otros “ componentes” de los programas sociales. Para la fracción en bolívares es más complicado, porque si toda esta maniobra se está haciendo para evitar venderle los dólares al BCV, ¿cómo se van a convertir esos dólares a bolívares? Esta pregunta abre la puerta a un escenario absurdo en donde el gobierno saldría a vender dólares en el mercado paralelo a la tasa vigente.


¿Cuáles son las consecuencias de la creación de este fondo?

1)Con esta medida se hace formal la identificación de PDVSA con el gobierno, poniendo a la empresa estatal a pagar gastos del Ejecutivo y a ejecutar programas sociales que le son completamente ajenos al ejercicio de su actividad empresarial

2)Al utilizar a PDVSA como vehículo para el gasto, se pierde la poca capacidad de monitoreo y fiscalización sobre el destino de esos fondos que prevé el ordenamiento legal vigente. Si ya los mecanismos institucionales regulares con que cuenta el país para fiscalizar y controlar el gasto público son poco transparentes, lentos y engorrosos, los gastos cubiertos desde el fondo creado en dólares y mantenido fuera de Venezuela son absolutamente imposibles de verificar y controlar

3)En primer lugar, si ese dinero se contabiliza de forma tal que reduce los aportes en bolívares al fisco por parte de PDVSA, los primeros perjudicados van a ser las gobernaciones y alcaldías, que no recibirán la fracción de esos fondos correspondiente al situado constitucional. En segundo lugar, o se reduce el nivel de venta de dólares por parte de CADIVI, o las reservas internacionales continuarán cayendo, porque el BCV no puede seguir vendiendo la misma cantidad si los montos que recibe de PDVSA son cada vez menores


¿Políticas Públicas o sentido común?

Todas las reformas y políticas públicas que puedan diseñar un equipo de expertos académicos y de gente experimentada en el área pasan necesariamente por un hilo común: Los planes de reforma tienen que ser llevados a cabo por gente buena, con verdadera intención de servir y de hacer una diferencia en la administración pública. En el caso que nos ocupa, es evidente que sugerir un marco de políticas públicas para evitar los problemas que va a traer en el mediano plazo la creación del fondo en dólares para programas sociales de PDVSA es una tarea muy poco original. Para todos es evidente que PDVSA debería dedicarse exclusivamente a tratar de hacer que el negocio petrolero, propiedad de todos los venezolanos, valga cada día más, en lugar de dedicarse a la administración directa de programas sociales y otras actividades propias del Ejecutivo. Es también evidente que para mantener mecanismos de rendición de cuentas y disminuir la discrecionalidad que típicamente conduce a la corrupción hace falta crear un balance institucional entre PDVSA, el BCV y el Ejecutivo, que es precisamente lo que está previsto en el ordenamiento legal vigente. Eso se consigue creando mecanismos institucionales de supervisión y aprobación mutua, precisamente el tipo de equilibrio que la creación del fondo social de PDVSA está tratando de evitar. Es evidente que para el conjunto de venezolanos hubiese sido mucho más provechoso y menos costoso contar con un Ministerio de Educación y de Salud y Desarrollo Social que funcionen, que crear un aparato paralelo de “misiones” para tratar de aliviar, en cada caso, los pésimos resultados que produce la gestión ineficiente de las estructurales originalmente responsables por prevenir, atender y resolver los déficit de atención social. Este es un caso típico en el que más que buenas políticas públicas y buenas leyes, lo que hace falta es gente buena.


¿Sabía Ud. qué?

  • En las últimas tres semanas, las reservas internacionales cayeron 900 millones de dólares
  • PDVSA hace dos años que no le rinde cuentas el BCV sobre el funcionamiento del Fondo Rotatorio (debe hacerlo trimestralmente)
  • Los 2.000 millones de dólares inicialmente previstos para el fondo en dólares de PDVSA son mayores que todo el presupuesto anual asignado en el 2004 al Ministerio de Salud y Desarrollo Social (1.400 millones de dólares)
Miguel Ángel Santos