El hecho al que me he referido en algunas notas anteriores, que desde hace rato la evolución del “riesgo país” no tiene nada que ver con el riesgo de “estar metido en el país”, ha creado algunas dificultades a la hora de definir qué tasa de rendimiento (en dólares) se le exige a una inversión en Venezuela.

La forma más común de estimarlo parte del rendimiento en dólares del bono del gobierno de mayor plazo, en este caso, los Globales 2034, que al cierre de Septiembre rendían 7.89%. De allí en adelante, se agrega una prima por encima de la “tasa libre de riesgo” (si rinde 7.89% no se puede considerar del todo libre) de acuerdo con el riesgo que se corra según la inversión. Esa prima por riesgo, importada en cálculo desde Estados Unidos, para compañías pequeñas y medianas, se encuentra entre 7.5% y 8.5%. De manera que una inversión de riesgo promedio en Venezuela debe rendir entre 15.5% - 16.5% en dólares.

Pero quienes vienen a evaluar inversiones en Venezuela cada vez están más inconformes con esta manera de estimar el rendimiento, en especial porque el componente de “riesgo país” está representado por el riesgo de los bonos soberanos, más concretamente por la probabilidad de que el gobierno de Venezuela deje de pagar oportunamente sus obligaciones. Y es que por estos días, ese riesgo tiene muy poco que ver con el otro riesgo, con el riesgo de “estar metido en el país”. Yo he mencionado como ejemplo el hecho de que en 24 meses el riesgo país (soberano) ha bajado 6.0%, mientras en ese mismo período la Bolsa de Valores de Caracas (BVC) ha perdido 88.9% en su relación precio utilidad.

Lamentablemente, estimaciones distintas a la que se describió anteriormente pasan por el índice de la BVC, que no es verdaderamente representativo del espectro empresarial venezolano, no es líquido, el valor está dominado por la evolución de unas pocas compañías. Pero “eso es lo que hay”.

La volatilidad del índice de la BVC durante los últimos 5 años ha sido 2.6 veces mayor a la volatilidad de su contraparte en Estados Unidos. Algunos inversionistas incorporan este factor dentro del cálculo de la tasa de descuento a través de diferentes modalidades, que terminan dando una tasa en dólares alrededor de 22%. Con un detalle. Si incorporas “sólo” los últimos cinco años, estás utilizando un período en el que no ha habido shocks fuertes en los precios petroleros. Si ese cálculo abarca 10 años, la diferencia entre las volatilidades de ambas bolsas pasa de 2.6 a 3.12, y la tasa de descuento se aproxima más hacia 26%.

Aquí el arte empieza a jugar un papel casi tan importante como el de la ciencia: ¿Tu crees que los precios del petróleo ya no van a bajar más? Entonces utiliza 22%. ¿Tu crees que eventualmente volveremos al ciclo histórico de subidas y bajadas, con la política económica venezolana amplificando esos shocks? Entonces utiliza 26%. ¿Qué están pensando los inversionistas? La relación precio utilidad de la BVC se encuentra un poco por encima de 4, es decir, quien compra sólo está dispuesto a pagar por cuatro años de utilidad. Eso significa que está descontando cada bolívar que recibirá en el futuro a 25%.

Como decía el VP de la República en relación con el ranking de transparencia internacional: Hay un precio por posicionarse en el ranking. En este caso, también hay un precio, hablar paja y actuar de forma errática no es de gratis, los inversionistas incorporan todo lo que perciben y escuchan en sus tasas de descuento para Venezuela, y les está dando 22%-25%. Y con esa tasa, muy pocas inversiones dan positivas. Salvo aquella en petróleo y gas. Seguimos en lo mismo.

Miguel Ángel Santos